jueves, 25 de agosto de 2016

COMUNICADO DE FEDEMICHOCO RESPECTO AL PARO CÍVICO POR LA SALVACIÓN Y LA DIGNIDAD DEL CHOCÓ.

COMUNICADO DE FEDEMICHOCO RESPECTO AL PARO CÍVICO POR LA SALVACIÓN Y LA DIGNIDAD DEL CHOCÓ.


Quibdó, agosto 25 de 2016.


La Federación Minera del Chocó -FEDEMICHOCO- celebra la paz de Colombia y la paz de los chocoanos hecha reivindicaciones reales gracias a su capacidad colectiva de lucha.

Ha quedado demostrado que la vieja consigna de "el pueblo unido, jamás será vencido" aún tiene vigencia, luego de una semana de paro cívico por la Dignidad del Chocó donde los chocoanos y chocoanas, por nacimiento o por adopción, se volcaron a las calles en justas exigencias levantando las banderas de la dignidad y todo lo que ello contiene y le da significado concreto.

FEDEMICHOCO, así como ha recibido el apoyo de amplios sectores sociales cuando ha reclamado mediante los mecanismos legítimos del paro, no puede más que ser coherente y apoyar siempre y en todo al pueblo al que nos debemos y por el que luchamos como organización gremial.

Saludamos los acuerdos a que se ha llegado con el gobierno nacional, hacemos votos porque se cumplan cabalmente y estaremos dando nuestros modestos aportes para que así sea.

De igual manera celebramos los avances de los diálogos de La Habana y su final esperanzador, aclarando que, aunque tengamos reparos por la exclusion del sector minero de los acuerdos, votaremos positivo el plebiscito e invitaremos en consecuencia, ya que consideramos que la guerra se ha desarrollado en las regiones y no en las ciudades, imponiéndose el valor supremo de la paz sobre otras consideraciones.

Con un abrazo combativo.







ARIEL ANTONIO QUINTO MURILLO.
Presidente.


FEDERICO TABORDA.

Secretario  General.

Una carta para el pueblo colombiano

Una carta para el pueblo colombiano
25/08/2016
Por: Martha C. Nussbaum

La filósofa estadounidense, Martha Nussbaum, envía esta carta que compartimos a propósito del momento histórico por el que atraviesa nuestro país, con el acuerdo final entre el Gobierno y las Farc.


Apreciados amigos,
Su país ha llegado a un momento histórico. Después de muchos años de conflicto, el proceso de paz ha dado un enorme paso adelante. Con el acuerdo definitivo anunciado este 24 de agosto, la gente puede esperar el desenlace final con alguna confianza. Sin embargo, en un momento así, es muy posible que haya bastante incertidumbre, puesto que muchas posturas diferentes compiten por la aceptación de la gente. Con toda humildad me permito ofrecer unas pocas sugerencias acerca de cómo enfrentar este futuro.
No me siento cómoda sugiriendo a las personas de otra nación acerca de asuntos que les son propios y no míos. Lo hago así, con una reticencia considerable, por tres razones. Primero, como filósofa he escrito acerca de asuntos de la justicia social y también sobre los sentimientos políticos, sobre el perdón y la reconciliación y creo que la filosofía de hecho tiene algo meritorio que ofrecer en este momento crítico. Segundo, siento una gran amistad hacia la gente de Colombia, donde como visitante he sido recibida calurosamente y también retada con preguntas provocadoras e inquisidoras, y donde me ha impresionado enormemente la calidad del debate público. Tercero, provengo de una nación que finalizó una guerra civil prolongada y amarga, y que todavía forcejea con el legado de aquella guerra distante. Por tanto, espero que los pensamientos provenientes de dicha perspectiva puedan ser de utilidad.
Lo primero que deseo decir, desde lo profundo de mi corazón, es que el espíritu de la revancha y la retribución es el veneno de cualquier relación humana, sea personal o política. La retaliación no corrige males que ya han sucedido, y generalmente solo acumula más amargura para el futuro. Lo que es crucial es girar hacia el futuro, no vivir en el pasado y asumir una postura política basada en la esperanza, el trabajo y el reconocimiento de los demás.
Ningún mal fue más atroz que la esclavitud, y sin embargo nuestro gran líder afroestadounidense Martin Luther King, Jr. repudió totalmente el espíritu de venganza, instando a los negros y a los blancos a unir las manos por la conquista de un mundo mejor. Ese mundo mejor, es todavía, muchos años después, trabajo en progreso, pero cuando un asesino racista mató a los integrantes de un grupo de una iglesia en Carolina del Sur, los integrantes de la iglesia dijeron que estaban tratando de trascender sus muy entendibles deseos de venganza personal y de lograr una mentalidad de perdón, compasión y amor a la condición humana.
Una política de la reconciliación debe también ser una política de la verdad y la justicia. No se puede alcanzar ninguna reconciliación genuina si los argumentos no se basan en la evidencia, los hechos y la lógica. Y no se creará ningún nuevo futuro genuino a menos que todos nos unamos en el compromiso de mantener las normas requeridas para que la justicia avance. El compromiso hacia el futuro es lo principal, y en la búsqueda de dicho pacto social se podría sabiamente tomar la decisión de no procurar retribución por el pasado. La nueva Suráfrica fue creada por la disposición de Nelson Mandela para trabajar constructivamente con los anteriores opresores, reconocer sus preocupaciones y desplegar confianza en ellos como conciudadanos. En cada contexto, bien sea el deporte o la formación del servicio civil, demostró respeto por sus anteriores enemigos, formando una nueva colaboración.
Al mismo tiempo, una política de la reconciliación debe ser una política del desarrollo humano. Me han impresionado profundamente los valientes experimentos económicos observados en mi reciente visita a Medellín, donde descubrí que lo que escribo –sobre la búsqueda de las “capacidades humanas”– se estaba convirtiendo en una esperanza material auténtica para muchas personas afligidas por la pobreza. Estos esfuerzos para la creación de oportunidades e inclusión deben continuar, puesto que ningún compacto social puede permanecer mientras las personas sean conscientes de las grandes desigualdades de riqueza y oportunidad.
Y una política de la reconciliación también debe preocuparse profundamente por la forma de la educación. A todos los niveles, desde la escuela primaria hasta la educación superior, un compromiso con el fortalecimiento de los valores humanos necesita abarcar tanto el currículo y la pedagogía, dando a los jóvenes la capacidad del pensamiento crítico y la argumentación respetuosa, impartiendo entendimiento de un amplio rango de perspectivas sociales e históricas y también de cultivar la capacidad de imaginar estas perspectivas desde dentro, a través del compromiso con las obras de arte, la literatura y la música. El estudio de la filosofía, la literatura y las artes no es inútil: es de importancia urgente, puesto que todas las personas, cualquiera que sea su trabajo futuro, serán ciudadanos, responsables por el futuro del pacto social.
En todas las democracias las personas disienten, y algo que me impresionó grandemente de los colombianos es el amplio interés en el debate público y en el intercambio respetuoso de las ideas. Deseo que mi propio país pueda alcanzar eso. Espero que ustedes se aferrarán a estos compromisos admirables en este momento difícil y no buscarán el camino más fácil pero vacío de la retórica narcisista.
Estoy emocionada por su futuro. Admiro su fortaleza nacional, su compromiso con el desarrollo humano, sus instituciones y su cultura política. De modo que contemplaré, con afecto y esperanza, a medida que avanza su proceso de reconciliación.
Su amiga,
Martha C. Nussbaum

* Traducción de Pedro Patiño García, profesor de la Escuela de Idiomas de la Universidad de Antioquia.
Información relacionada
El 10 de diciembre de 2015 Martha Nussbaum, una de las pensadoras más relevantes de la actualidad, recibió de parte de la Universidad de Antioquia el Doctorado Honoris Causa en Filosofía. Visita el especial web con toda la información de su visita a la Alma Máter.
La filósofa estadounidense, que en 2012 fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, estudió teatro y lenguas clásicas en la Universidad de Nueva York. En los años setenta y a principios de los ochenta, enseñó filosofía y letras clásicas en la Universidad de Harvard; posteriormente se vinculó con la Universidad de Brown.
Su cercanía profesional con el economista Amartya Sen inspiró, en buena medida, sus librosThe Quality of Life (1993) y Las mujeres y el desarrollo humano: el enfoque de las capacidades(2002).  Ha recibido grados honoríficos en más de una treintena de universidades de Estados Unidos, Canadá, Asia y Europa.
Su interés académico se ha concentrado en el análisis de importantes temas filosóficos, tales como la ética en la Grecia Clásica, el desarrollo y la ética, el rol de las humanidades en la educación y su influencia en la calidad de la democracia, la ética pública, el enfoque de las capacidades para el desarrollo humano, y las emociones.


domingo, 21 de agosto de 2016

Proclama de uno que sin serlo se siente chocoano.


Proclama de uno que sin serlo se siente chocoano.

Por: F.T.



Chocoanos, no vamos a lloriquear ni nos vamos a lamentar. No vamos a pedir sino a exigir. Ya que estamos levantados nos prometemos no arrodillarnos más. Ya que hemos recuperado la voz no volveremos a los silencios lacerantes. Ya que descubrimos el engaño no seremos más presas de la artimaña.

Vamos “a llamar las cosas por su nombre”, como proclamaron los estudiantes en Córdoba, Argentina en un recordado 1918, y con los estudiantes y reunidos en La Plaza de las Tres Culturas en el México de 1968 vitorearemos la diversidad de las razas y nos aceptaremos hermanos del mundo en su variopinta multiculturalidad, siendo glocales, globales para pensar la cultura y locales para actuar desde este nuestro rincón patrio, reconociendo y reconociéndonos en el mundo, mas viviendo nuestra particular realidad rica y pródiga.

Si esperaban que llegara la hora, ésta ha llegado. Y no ha llegado La mala hora gabiana, la de panfletos a hurtadillas. Ha llegado la hora buena para decir y decirnos las cosas de frente con la franqueza de un chubasco cuando es chocoano, sin medias tintas sino a fondo con fondo.

Si esperaban que nos uniéramos, unidos estamos en el dolor y en la esperanza. Unidos en la rabia y en la protesta. En la propuesta estamos también unidos.  Unidos por la cultura en los ríos cantarinos y de las selvas cuchicheantes donde nos encontramos repletos de la alegría de sabernos hermanos del infinito vivificante.
No vamos a andar pidiendo más. Tenemos para dar y tenemos mucho.

Mañana va venir un alto funcionario de Bogotá con el boato amanerado que les enseñaron en cursos de etiqueta para enseñorearse cuando de la tal solución pacífica de conflictos se tratare. Ellos son los Herederos del mal (Bautizo de León Valencia y Ariel Ávila, ver) porque unos y otros se la han pasado en el negocio en que convirtieron la política. Y vienen a decir que nos van a cumplir. Pero Santos, El jugador (así lo describe bien Jorge Andrés Hernández, ver) se va a jugar una y otra carta, él sabe (porque siempre sabe a qué juega) que pasan los días y que no es la hora de echar la baraja ni mandar alfiles, peones o tirar bastos. Le tenemos la mesa servida. Servida está mesa con el pliego petitorio y el pliego de ofertas (pliego ofertorio). Vamos a ofrecer esta vida y la otra de luchas hasta que se cumpla lo pactado, hasta que la dignidad no sea cosa etérea, (como en el cuento de Gabo El coronel no tiene quien le escriba: ¿y de qué sirve la dignidad?... no se come pero alimenta).

Ya los vemos venir con un séquito de funcionarios abyectos con sus presentaciones en power point explicando que lo que se pide no se puede otorgar porque esto y aquello y lo demás allá. Y fruncirán el ceño con cara de importantes y a cada rato miraran de un lado a otro buscando la aprobación del jefe (como el buey del Calila y Dimna), con la cara asustada pero el alma envenenada.

Debieron reservar en el sempiterno salón de Comfachocó, con la decoración para gala de quinceañera y el aire acondicionado para que los que vienen de La Nevera no sientan mucho el cambio y se figuren que juegan de locales. Allí no faltará la opípara comilona. (luego la factura la pagarán los chocoanos porque será remitida a la gobernación una vez se vaya el ministro con su séquito de áulicos.

Todo el tinglado se conoce, toda la partitura con sus fusas y corcheas están puestas en el atril. Ellos creen al pueblo chocoano irredento, miserable, bruto y estúpido. Que se la crean. Que venga pues la murga. La murga buena, la murga vacana que es la que la gente sabe hacer cuando sale a la calle en su bunde, en su revolú, en su cogemesipuedes, al son de su estridencia que se confunde con la manigua.

Lo decía ese magno escritor ruso Leonid Nikoláievich Andréyev en Sachka Yegulev: “cuando sufre el alma de un gran pueblo, toda la vida está consternada, los espíritus vivos se agitan y los que tienen un noble corazón  inmaculado van al sacrificio”. A cuántos de ellos he conocido en la refriega, en el debate acalorado y el análisis apacible. Todos mirando en lontananza un futuro que se nos hace inciertos porque hijos de mala leche nos tienen secuestradas las esperanzas, hijos que viven en el temor de los días por venir y quieren salir ricos e ilesos de su cuarto de hora y vienen a “hacer lo mío y chao”, hijos desmemoriados que vagabundean por los puestos públicos sin más vocación que sus panzas infladas y sus egos agrandados.

Aún quedan almas dispuestas a recomponer esto, con sus largas lenguas como largos son los ríos dirán las mil y una verdades y con sus jugosas palabras desmentirán al embustero. Hombres y mujeres conocedoras del gran misterio de la vida, vadeantes en el largo transcurrir de sus existencias y arriesgados en esta selva de sorpresas. (“nuestras vidas son los ríos que van a dar al mar que es el morir. Jorge Manrique, poeta del medioevo). Hay esperanzas porque hay gente nueva. Hay esperanzas porque aunque se haya corroído la sal, todavía queda en la despensa.

El Chocó está en paro. Quizá para cuando leas esta que es proclama, pero también arenga y desfogue y bando y comunicado y esbozo, trazo, boceto, poema en ciernes, vacuidad o tejido apenas, se habrá corroborado parte o nada o el todo de lo escrito.

Amo con amor del bueno, con amor hecho compromiso, a un pueblo que vivido en las luchas. Tengo pegado en el alma un pueblo que ha hecho parte de esa Colombia Amarga (German Castro en los 70´s), un pueblo que hace parte de esa Colombia Profunda (la de Alfredo Molano y Salud Hernández), un pueblo que vive proclamando ser visibilizado, pidiendo pista para instalarse en el escenario de la cultura y el derecho al desarrollo tecnológico, tener derecho a gozar las mieles de los avances de la ciencia, derecho a los Derechos consagrados y con los que desde el centro del país hacen gárgaras los que aman la patria y dicen amar a los pueblos étnicos, cuando amar a estos es apegarse a los vestigios del colonialismo y ver en estos formas ancestrales de vida y producción arcaicas.


Un abrazo. Federico Taborda.

lunes, 7 de marzo de 2016

Declaración de los mineros de Colombia reunidos en Asamblea General el 2 de marzo de 2016.

Declaración de los mineros de Colombia reunidos en Asamblea General el 2 de marzo de 2016.



"El 2 de marzo de 2016 se reunió en Bogotá el II Encuentro Nacional de Organizaciones mineras de Colombia, con representación de delegaciones de todas las regiones del país para discutir y definir qué hacer frente a la difícil situación por la que atraviesa esta actividad económica y social. Esta declaración política es el resultado de un análisis serio y concienzudo sobre la campaña que “a sangre, fuego y tierra arrasada” está realizando el Gobierno Nacional en el marco de la política de entregar en bandeja de plata al gran capital nacional y extranjero, “nuestros recursos naturales, la soberanía y la industria nacional.

De la minería Nacional provienen los ingresos que garantizan el sustento a más de dos millones de colombianos y depende en parte la economía de muchos municipios. Lo lógico es que el gobierno, se preocupara por resolver el proceso de formalización de los productores nacionales. Pero lo que ha hecho es todo lo contrario, ha desarrollado una campaña de desprestigio a la pequeña y mediana minería, para que se crea que todo aquel que realiza esta actividad es un delincuente que está afectando a las finanzas y al medio ambiente del país; que todo colombiano que tenga una maquinaria es un narcotraficante o un criminal."

Lea texto completo. https://drive.google.com/open?id=0B1yowokOSStwd2tWRmZndTZSNmc

Firmaron esta Declaración:

Confederación de Mineros de Colombia (CONALMINERCOL)
Confedesmeraldas
Asominb (Mineros de Boyacá)
Cooperativa de Mineros de Colombia.
Comité de Mineros de Sogamoso (Boyacá)
Mineros del Tolima
Asociación de Mineros de Cundinamarca.
Asociación Minera del Cauca
Mesa minera de Buriticá (Antioquia)
Asomineros Bajo Cauca (Antioquia)
Asociación de Mineros Tradicionales de Marmato (Caldas)
Mineros de Quinchía (Risaralda)
Cooperativa de Mineros de Vaupés.
Federación de Mineros del Chocó (FEDEMICHOCÓ)
Fuerza Minera de Segovia.
Colmicoop.
Asociación sindical de Areneros y Balastreros del Quindío.
Asociación de Areneros y Balastreros del Alambrado (Quindío)

Sociedad Minera Equidad.